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octubre 09, 2011

El cuento de las arenas



Un río desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al final alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaban a éstas.

Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto, y sin embargo, no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía del desierto mismo, le susurró:

-el viento cruza el desierto, y así puede hacerlo el río.

El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y esa era la razón por la cual podía cruzar el desierto.

-Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo, no lograrás cruzarlo. Desaparecerás, o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hasta tu destino.

-Pero, ¿cómo podría esto suceder?

-Consintiendo ser absorbido por el viento.

Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo, él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad.

-Y una vez perdida ésta, ¿como puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?

-El viento -dijeron las arenas- cumple esta función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río.

-¿Como puede uno saber que esto es verdad?

-Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano, y aún esto tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano ciertamente no es un río."

-¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?

-Tú no puedes en ningún caso permanecer así -continuó la voz-, tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.

Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él, ¿cual sería?, había sido transportada en los brazos del viento. También recordó -¿o le pareció?- que eso era lo que debía de hacer, aunque no fuera lo más obvio.

Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia. Reflexionó: -Sí, ahora conozco mi verdadera identidad.

El río estaba aprendiendo, pero las arenas susurraron:

-Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras, las arenas, nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña.

Y es por eso se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía, está escrito en las Arenas.





-Cuento Sufi

agosto 06, 2011

Soñador de la Montaña


( Habla un Anciano Indígena )

"No me interesa saber de qué vives,
quiero saber qué te conmueve y si te atreves a soñar
con encontrarte con los anhelos de tu corazón.

No me interesa saber qué edad tienes,
quiero saber si te arriesgas a parecer un loco,
por amor, por tus sueños,
por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propia tristeza,
si has sido abierto por las traiciones de la vida
o te has cerrado ante los dolores venideros.
Quiero saber si puedes sentarte junto a tu pena o la mía,
sin intentar ocultarla, disimularla o acomodarla.

Quiero saber si puedes estar con alegría, la mía o la tuya.
Si puedes danzar desenfrenadamente y permitir que el éxtasis
te inunde hasta la punta de los dedos, de tus manos y tus pies,
sin que nos adviertas de cuidarnos, de ser realistas,
o de recordar las limitaciones de ser humanos.

No me interesa si la historia que me cuentas es verdad.
Quiero saber si puedes desilusionar a otro por ser veraz contigo
mismo, si puedes soportar la acusación de traición sin traicionar tu
propia alma. Quiero saber si puedes ser leal y por ende confiable.

Quiero saber si puedes ver la belleza aún en aquellos días en que
parece ausente y si puedes ver, en la presencia de Dios, la fuente de tu vida.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo o el mío y aún
así pararte al borde de un lago y, con un grito de plata, decirle
¡¡ SI !! a la luna llena.

No me interesa saber dónde vives o cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de angustia y desesperación,
dolido y magullado hasta los huesos, y hacer lo que has de hacer por tus hijos.

No me interesa quien eres ni cómo llegaste hasta aquí.
Quiero saber si te pararás en medio del fuego conmigo sin echar pie atrás.

No me interesa dónde o qué o con quien has estudiado.
Quiero saber qué te afirma desde adentro cuando todo se derrumba a tu alrededor.

Quiero saber si puedes estar sólo contigo mismo y si de veras
disfrutas de tu propia compañía en los momentos vacíos. "

mayo 04, 2010

otro cuento del Mullah Nasrudin

Una capa pesada

Una noche la gente oyó un ruido espantoso que provenía de la casa de Nasrudin. A la mañana siguiente y apenas se levantaron lo fueron a visitar y le preguntaron: "¿Qué fue todo ese ruido?". "Mi capa cayo al suelo". Respondió Nasrudín.

Pero: "¿Una capa puede hacer tal ruido?" Le cuestionaron:

"Por supuesto, sí usted está dentro de ella, como yo lo estaba"


-Idries Shah

diciembre 27, 2009

Un gato grande vió como un gato pequeño trataba de pescarse la cola y le preguntó:
-¿Por qué tratas de pescarte la cola en esa forma?
El gatito le dijo:
-He parendido que lo mejor para un gato es la felicidad, y que la felicidad está en mi cola. Y por eso la persigo y trato de pescarmela, y cuando lo haga habré logrado la felicidad.
El gato viejo respondió:
-Hijo mío, yo también le he prestado atención a los problemas del universo, y to también he pensado que mi cola era la felicidad.Pero, me he dado cuenta que cuando la persigo se me escapa y cuando voy haciendo lo que tengo que hacer, ella viene detrás mío por donde quiera que vaya.

W.W.Dyer

junio 11, 2009

When to worry

Nasrudin's donkey was lost. Everyone helped him search the neighborhood.

Someone said: “You dont seem at all worried. You realize, do you not, that your donkey may never be found?”

Nasrudin said: “You see that hill, yonder? Nobody has looked there yet. If they don't find it there, I'll start worrying.

mayo 13, 2009

Inversión

-¿Cómo puedo librarme del miedo?

-¿Cómo puedes librarte de aquello a lo que te aferras?

-¿Pretendes acaso insinuar que en realidad me aferro a mis propios miedos?. No puedo estar de acuerdo con eso.

-Piensa qué es aquello de lo que tu miedo te protege y estarás de acuerdo. Y podrás ver además tu insensatez.

-Anthony de Mello

abril 28, 2009

Why are we here?

Walking one evening along a deserted road, Mulla Nasrudin saw a troop of horsemen coming towards him. His imagination started to work; he saw himself captured and sold as a slave, or impressed into the army.

Nasrudin bolted, climbed a wall into a graveyard, and lay down in an open tomb. Puzzled at his strange behaviour, the men - honest travelers - followed him. They found him stretched out, tense and quivering.

"What are you doing in that grave? We saw you run away. Can we help you?"

"Just because you can ask a question does not mean that there is a straightforward answer to it," said the Mulla, who now realized what had happened.

"It all depends on your viewpoint. If you must know, however: I am here because of you, and you are here because of me.


-Idries Shah

marzo 26, 2009

Y sigue de amor la llama por los cuentos...

Aqui les dejo unos cuentitos que a mi ahora me dejan meditando un rato....

DESARROLLO

A un discípulo que se lamentaba de sus limitaciones le dijo el maestro: Naturalmente que eres limitado. Pero ¿no has caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace quince años te habrían sido imposibles? ¿Qué es lo que ha cambiado?. Han cambiado mis talentos. No. Has cambiado tú. ¿Y no es lo mismo? No. Tú eres lo que tú piensas que eres. Cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú.



EVASIÓN


Un visitante refería la historia de un santo que quería ir a visitar a un amigo suyo que estaba agonizando; pero, como le daba miedo viajar de noche, le dijo al sol: En nombre de Dios te ordeno que permanezcas en el cielo hasta que llegue yo a la aldea donde mi amigo agoniza. Y el sol se detuvo en el cielo hasta que el santo llegó a la aldea. El maestro sonrió y dijo: ¿No habría sido mejor que el santo hubiera vencido su miedo a viajar de noche?.


DISCIPLINA


los discípulos que deseaban saber que clase de meditación practicaba él todas las mañanas en el jardín les dijo el Maestro: Si observo con atención, veo el rosal en plena floración. ¿Y por qué hay que observar con atención para ver el rosal?, preguntaron ellos. Para ver el rosal, dijo el Maestro, y no la idea preconcebida que uno tiene del rosal.

-Anthony de Mello

octubre 31, 2008

El cuento de las arenas

Para Pauhlo y para todos aquellos que gusten de la sabiduría de los cuentos. Hacia el mar vamos....


Un río desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al final alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaban a éstas.

Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto, y sin embargo, no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía del desierto mismo, le susurró:
-el viento cruza el desierto, y así puede hacerlo el río.
El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y esa era la razón por la cual podía cruzar el desierto.
-Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo, no lograrás cruzarlo. Desaparecerás, o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hasta tu destino.
-Pero, ¿cómo podría esto suceder?
-Consintiendo ser absorbido por el viento.
Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo, él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad.
-Y una vez perdida ésta, ¿como puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?
-El viento -dijeron las arenas- cumple esta función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río.
-¿Como puede uno saber que esto es verdad?
-Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano, y aún esto tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano ciertamente no es un río."
-¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?
-Tú no puedes en ningún caso permanecer así -continuó la voz-, tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.
Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él, ¿cual sería?, había sido transportada en los brazos del viento. También recordó -¿o le pareció?- que eso era lo que debía de hacer, aunque no fuera lo más obvio.
Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia. Reflexionó: -Sí, ahora conozco mi verdadera identidad.
El río estaba aprendiendo, pero las arenas susurraron:
-Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras, las arenas, nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña.
Y es por eso se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía, está escrito en las Arenas.
-Cuento Sufi

octubre 29, 2008

El náufrago en la isla desierta

Una vez más un cuento sufi, siiii me encantan y queeee jeje.
Este cuento me lo repito cada vez que puedo, para no olvidar que las respuestas que esperamos de la vida no se dan siempre como esperamos que sean. Me lo repito para mantener la flexibilidad de mente, para mantener a raya el juicio y permitirme ver el mundo.


El único sobreviviente de un naufragio llegó a una deshabitada isla. Pidió fervientemente a Allah ser rescatado y cada día divisaba el horizonte en busca de una ayuda que no llegaba. Cansado optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y guardar sus pocas pertenencias. Entonces un día, tras merodear por la isla, en busca de alimento regresó a la cabaña para encontrarla envuelta en llamas con una gran columna de humo levantándose hacia el cielo. Lo peor había ocurrido; lo había perdido todo y se encontraba en un estado de desesperación y rabia.

-¡Oh Allah!, ¿cómo puedes hacerme esto?, -se lamentaba.
Sin embargo al amanecer del día siguiente se despertó con el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a salvarlo.

-¿Cómo supieron que estaba aquí?, -preguntó el cansado hombre a sus salvadores.

-Vimos su señal de humo, -contestaron ellos.

Es muy fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal. Recuerda que cuando tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda está en camino.

octubre 24, 2008

Yo estoy aquí por ti y tú por mí

Once again Nasrudín comes to lighten up my head.

Nasrudín, caminaba tranquilamente por el campo un día soleado. Mientras miraba el paisaje observó que delante de él otra persona también caminaba en la misma dirección. En cierto momento este miró hacia atrás y vio a Nasrudín a cierta distancia. Entonces pensó: seguramente es un atracador y está esperando la oportunidad para quitármelo todo. En ese momento empezó a correr despavorido.
Nasrudín que lo observaba desde atrás con atención, al verlo correr de esa forma, pensó: seguramente le ha pasado algo y necesita ayuda, y entonces él también empezó a correr a toda velocidad. De esta forma los dos corrían por el campo uno tras otro. El primer hombre ya no podía más y en su debilidad tropezó con una piedra, rodó por el suelo y quedó medio atrapado entre unos matorrales; se quedó allí quieto y agazapado con la esperanza de que Nasrudín no le viera cuando pasara. Pero Nasrudín tropezó justo en la misma piedra, rodó igualmente y fue a parar justo encima del hombre. Éste gritaba:

-Por favor no me hagas nada.

Nasrudín quedó sorprendido, se quedó mirando a la otra persona y dijo:

-Sabes qué, creo que tú estás aquí por mí y yo estoy aquí por ti.

Idries Shah

octubre 09, 2008

Las estrellas de mar

Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; una enorme playa virgen donde tenía una casita donde pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida. Una mañana mientras paseaba a orillas del océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar. El hombre le preguntó al joven qué estaba haciendo. Éste le contestó:

-Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.

Dijo entonces el escritor:

-Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas.

El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó:

-Para ésta sí tiene sentido.

El escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas. A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas

octubre 03, 2008

Porque el perro no podia beber

Le preguntaron a Shibli:
- ¿Quién te guió en el camino?
Contestó:
- Un perro.
Un día lo encontré casi muerto de sed a la orilla del río. Cada vez que veía su imagen en el agua,se asustaba y se alejaba creyendo que era otro perro.
Finalmente, fue tal su necesidad que venciendo su miedo se arrojó al agua; y, entonces, “el otro perro” se esfumó. El perro descubrió que el obstáculo era él mismo y la barrera que lo separaba de lo que buscaba había desaparecido.
De esta misma manera, mi propio obstáculo desapareció cuando comprendí que era mi propio ser.Fue la conducta de un perro lo que me señaló por primera vez el Camino

-Idries Shah, El camino sufi

julio 21, 2008

wise answer

Poco después de que muriera el Rabino Mokshe, preguntó a uno de sus discípulos de éste el rabino Mendel de Kotyk: ¿Qué era a lo que tu maestro concedía mayor importancia? El discípulo, tras reflexionar durante unos momentos, respondió: "A lo que estuviera haciendo en ese momento."


-Anthony de Mello, en "La oración de la rana"