de mar y de arena y luz de lunaOsaraña
baila entre las olas
se desliza bajo la luz de las estrellas
caracola de colores
cálido murmullo que en el hueco de tu mano habita
ese es mi corazón.
Painting: abstract sea shell by Liesl-Crous
Hace días que esperoProfunda melodía iluminada,Hace días que esperoel rumor de tu voz entre el follaje.¿Por qué velas la luz de tu mirada?¿Qué dolor ocultas tras la insondable quietud de su plumaje?Ven, pósate en mis ramas,descansaSuelta ese lugar donde habita la tristezaY descansa.Escucha el palpitar de mis entrañasSumérgete en sus aguasLaguna espejo de tus lunas.Fluye en lo profundo de su fuente
Y descansa.
Hueles a tierra, tierra húmeda y fértil.Tierra de sueños y madera.Tu aroma todo envuelveComo la oscuridad al ocasoFortaleza impenetrableDesde el piélago contemploTrozo de arcilla y sangreQue frente al mar se plantaFragor de tambores sientoAl batir sobre tus murosLa espesa marea del deseo.
-Ursa marina
Sucede que sigo con esto de los detalles y sus efectos en la vida. Entendiendo la vida como ese oleaje de existencia que poco tiene de oxígeno y más de viento interno; más de sentido que de carne. Tantos detalles que marcan nuestra piel durante el camino, por igual los pétalos que las espinas.-Osa de Mar
Esperamos que sucedan grandes cosas, queremos ganar increíbles batallas, volamos lejos... Y esperando pasamos de largo los detalles, los pequeños granos de arena que al correr de los años conforman la montaña de nuestra experiencia. Para cuando reparamos en ellos, ya es tarde. Como árboles en otoño, queda la nostalgia del follaje perdido y aunque en primavera habrá nuevas hojas, nunca crecerá una en el lugar de otra.
Nuestros pensamientos son como granos de arena. Somos lo que pensamos, responsables de nuestras elecciones; en esta responsabilidad reside la libertad. Con el pensamiento, creamos nuestra realidad.
Recuerda hermano, cada sonrisa, palabra, cada acción, cada abrazo y comida compartida...todo todo, nos define. Elijamos con alegría las cosas simples - o no tanto- que llenarán las horas y nos brindarán la satisfacción de ganar las verdaderas batallas.

¿Qué fue primero, el muro o la raíz que lo sotiene? ¿El techo que entronca o el tronco que techa? Una semilla un día, germina en donde menos se le espera. El tiempo hace de lo nuevo y sorprendente un firme edificio de venosa extrañeza, de belleza radical, insostenible como proyecto humano, indestructible como si no existiera. Una fuerza natural guía esta germinación mural, como ciertos deseos insospechados que nunca son hijos del plan sino del instinto. El tiempo y la humedad germinan hasta en las pierdas mas indiferentes. Y el deseo, incluso sino es deseado, echa raíces, abre ventanas, se asoma por la puerta inocente o con cinismo, como si nada extraño sucediera. un día hasta el cielo y la luz son intrusos. La maraña de raíces gotea, todo lo inunda cons sus hilos, como una lluvia muy lenta y enredada que no cesa, que no tiene prisa y toma poseción a sus achas mientras sigue creciendo.
(leído en una expo de foto en plaza Juarez, sept 2006, no encontre nunca el autor)
LO PEOR ES EL VÉRTIGO
En el vértigo no se dan frutos ni se florece. Lo propio del vértigo es el miedo, el hombre adquire un comportamiento de autómata, ya no es responsable, ya no es libre, ni reconoce a los demás.
Se me encoge el alma al ver a la humanidad en este vertiginoso tren en que nos desplazamos, ignorantes, atemorizados sin conocer la bandera de esta lucha, sin haberla elegido.
[...]
El hombre no se pude mantener humano a esta velocidad, si vive como autómata será aniquilado. La serenidad, una cierta lentitud, es tan inseparable de la vida del hombre como el suceder de las estaciones lo es de las plantas, o del nacimiento de los niños.
Estamos en camino pero no caminando, estamos encima de un vehículo sobre el que nos movemos sin parar, como una gran planchada, o como esas ciudades satélites que dicen que habrá. Ya nada anda a paso de hombre ¿acaso quién de nosotros camina lentamente? Pero el vértigo no está sólo afuera, la hemos asimilado en la mente que no para de emitir imágenes, como si ella también hicieste zapping; y, quizás la aceleración haya llevado al corazón que ya late en clave de urgencia para que todo pase rápido y no permanezca. Este comun destino es la gran oportunidad pero ¿quién se atreve a saltar afuera? Tampoco sabemos ya rezar porque hemos perdido el silencio y tambien el grito.
En el vértigo todo es temible y desaparece el diálogo entre las personas. Lo que nos decimos son más cifras que palabras, contiene más información que novedad. La pérdida del diálogo ahoga el compromiso que nace entre las personas y que puede hacer del propio miedo un dinamismo que lo venza y les otorgue una mayor libertad. Pero el grave problema es que en esta civilización enferma no sólo hay explotación y miseria, sino que hay una correlativa miseria espiritual [...]
-Ernesto Sábato, La resitencia,2000.